Málaga prevé agilizar los trámites para regularizar el uso turístico de las viviendas antiguas

Málaga dispone ya de unas 12.000 plazas de alojamiento en viviendas turísticas repartidas por toda la capital. 

Una nueva ordenanza contempla la opción de obtener la licencia de primera ocupación mediante una declaración responsable

La creciente floración de viviendas turísticas ha obligado a algunos ayuntamientos a ponerse las pilas para dar respuesta a la demanda de trámites que solicita la Junta de Andalucía a la hora de registrar oficialmente este tipo de alojamientos vacacionales. Desde que, a mediados de 2016, entró en vigor el decreto regional que los regula, una de las cuestiones que ha generado más inquietud entre los particulares que se disponen a poner en marcha un negocio de este tipo es la obligación de aportar una licencia de primera ocupación del inmueble en cuestión, permiso municipal que no fue obligatorio recabar para los constructores hasta la década de los noventa, por lo que muchos de los pisos realizados con anterioridad no lo tienen.

Ante las numerosas solicitudes de estas licencias de primera ocupación para viviendas construidas en muchos casos en la segunda mitad del pasado siglo, el Ayuntamiento de Málaga, a través de la Gerencia Municipal de Urbanismo, puso en marcha un protocolo interno para darles respuesta. Se trata de aportar una serie de impresos específicos para este tipo de casos, avalados por un técnico profesional competente, que luego son analizados y contestados por los empleados públicos, previo pago de una tasa de 120 euros. Con esta fórmula, en los dos últimos años, el Consistorio ha resuelto expedientes de licencias de primera ocupación para viviendas con fines turísticos en un total de 471 casos, lo que supone el 60% de las 769 solicitudes que ha recabado en este mismo periodo.

El permiso de Urbanismo es un requisito esencial para poder registrar este tipo de pisos ante la Junta

La avalancha de peticiones para una ciudad como Málaga que, según los datos del pasado mes de octubre, dispone ya de 2.386 viviendas turísticas registradas, ha obligado a Urbanismo a dedicar no pocos esfuerzos para dar salida a estas solicitudes de licencias de primera ocupación para un uso singular, que no está aún regulado especialmente a nivel municipal y que entra en la dinámica del resto de licencias de primera utilización para obras, para las que el Ayuntamiento tiene establecido un plazo de resolución de tres meses.

No obstante, este panorama puede variar sensiblemente si prospera el contenido de la nueva ‘Ordenanza de tramitación de licencias urbanísticas, declaraciones responsables y demás medios de intervención en el uso del suelo y la edificación’. El borrador de esta nueva normativa prevé que las licencias de ocupación para viviendas turísticas pueda hacerse mediante la fórmula de la declaración responsable, es decir, presentando ante Urbanismo la documentación necesaria para obtener este permiso con el compromiso de que todo está en regla, y abonando la correspondiente tasa. De este modo, al igual que sucede con el formato de declaración responsable para inscribir estas viviendas ante la Junta, el particular puede obtener de un modo prácticamente inmediato o de una forma mucho más rápida la luz verde a su solicitud.

Fuentes de Urbanismo explicaron que todavía se está analizando cómo se aplicaría esta declaración responsable para licencias de ocupación de viviendas turísticas, en el caso de que finalmente sea ratificada en la nueva ordenanza, cuya aprobación está todavía pendiente de informes jurídicos y de que pase por un periodo de alegaciones. Según se especifica en el borrador, la declaración responsable solo valdría para aquellas viviendas en las que «no sea precisa la ejecución de ningún tipo de obra de reforma o adaptación».

Junto con el formato de declaración responsable, avalado para este tipo de casos por la nueva normativa urbanística que prepara el Gobierno andaluz al no existir permisos de obras previos, los particulares tendrían que aportar un certificado la fecha de la construcción, la descripción del estado de conservación del edificio, y documentación que justifique el correcto funcionamiento de sus instalaciones, entre otras cuestiones.

Fuente: Diario Sur